Ante todo es obvio tener presente que SU ÉPOCA y costumbres no son como las
nuestras cuando teníamos su edad … de modo que debemos esforzarnos en
comprender, tolerar y ADMITIR lo
que de bueno o indiferente tengan.
Para ello es
imprescindible intentar la conversación con ellos. Quizás lo más lógico sea
comenzar por preguntarles a los nietos –según edades, claro- por lo que
creamos que es de su interés: cómo se defiende del ambiente, de la influencia
de la pandilla, que aficiones tiene y qué deportes practica y sus progresos,
cual es su mejor amigo, ¿tiene algún amigo íntimo? , ¿Qué tal es ?…
Lo
más importante es que vean que nos preocupamos por ellos por cariño;
respetando su libertad y apelando a su criterio…sin otro fin que saberles
felices…y si la conversación se logra a solas mejor que mejor.
Pero
hay que evitar –y es lo que mas nos va a costar- no contarles “nuestras
batallitas” de siempre: “Cuando yo tenía tu edad…”
Sólo
a solas con cada uno, nos podremos interesar por sus más íntimas
preocupaciones, demostrando que nos interesamos
por si a él puede interesarle nuestro criterio, quizás un poco anticuado
pero adaptarlo a las circunstancias actuales no le será difícil…
No
es cosa fácil si el chaval tiene más de 10 años… pero hay que intentarlo. A
estos, hay que tratarles como si de personas mayores se tratase, dejándoles
hablar y alabando sus buenas ideas.
Si
es más pequeño, hay algo que a mi me sirvió de mucho: los cuentos de mi
abuelo…los tomaba de la Biblia y de cuentos corrientes en la época,
procurando resaltar las buenas cualidades de los héroes, sus valiosas virtudes
humanas, sus buena educación y costumbres, etc. etc. pues aunque no me acuerdo de ellos, si que me quedó la envidia
sana de sus virtudes…
Hoy
en cualquier librería de confianza se encuentra buenos libros de cuentos para
las diferentes edades y ¡Vale la pena!