Información para los abuelos de los socios
La enseñanza de la escuela


Entre las diversas “fuerzas educativas” que colaboran en la formación de los niños y jóvenes tiene singular importancia la escuela, que,  a la vez que debe  cultivar con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara para la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición social, contribuyendo a la comprensión mútua, la tolerancia, la sociabilidad y la comprensión –que no la aprobación- de criterios diferentes.

De la formación recibida en la escuela dependen en gran medida las decisiones que van forjando la vida de la persona: la senda por la que empezar  a andar el joven la seguirá  también cuando llegue a viejo.

 Por eso es de suma importancia no errar en la educación, como lo es no errar en la elección de colegio y preocuparse por la “pandilla” de amigos con la que más se relaciona.

 Son factores que le dirigen hacia  hacia el futuro y  con el que está íntima y necesariamente ligada toda la obra de la educación: primeras piedras de la personalidad del hombre en ciernes.

Los verdaderos maestros educadores –que ya quedan pocos y muy maltratados en el desempeño de su labor- nunca se limitan a transmitir una instrucción meramente académica, sino que buscan la formación integral de las personas.

Con todo ello se, realiza necesariamente una formación de la conciencia, que influye poderosamente en el resto de la vida. Por eso, desde el punto de vista religioso y moral, no cabe hablar de escuelas neutras: o se da una formación en sintonía con los principios cristianos, o se educa de espaldas a Cristo, con las graves consecuencias que esto comporta.

 "Si se destierra de la enseñanza a Dios y su ley, no se ve cómo pueden ser educados los ánimos juveniles y su fuerza de voluntad  para huir del mal y para llevar una vida de ciudadano honrado, ni cómo preparar, para la familia y para la sociedad, hombres de buenas costumbres, amantes del orden y de la paz, idóneos y capaces de contribuir al progreso de la sociedad.

Todo lo contrario a la mentalidad funesta de que los niños se formen su criterio y elijan lo que quieren ser, sin “INFLUENCIAS Y COMIDA DE COCO” DE LOS MAYORES”…¡Como si fuera posible que crecieran sin el contacto de la "pandilla", con la calle, etc. etc.!

"Separar la formación religiosa de la instrucción general es querer, en realidad, que los niños se mantengan (neutrales) en lo referente a sus deberes hacia Dios. Ese método educativo es falso y muy pernicioso sobre todo en los primeros años, porque en realidad abre el camino al ateísmo y lo cierra a la religión.

 Los padres conscientes tienen la grave obligación de velar para que sus hijos, tan pronto como comienzan los estudios, reciban la enseñanza religiosa y para que en la escuela no haya nada que ofenda a la integridad de la fe o de la sana moral.

La obligación de usar estas  cautelas en la educación de los hijos está  impuesta por la ley natural y por la ley divina, y los padres no pueden eximirse de ella por ningún motivo,. pues, cuando los niños llegan a la edad escolar, los padres cristianos han de saber elegir buenos maestros, firmemente convencidos de que educar bien a los hijos constituye la responsabilidad y el “negocio” más importante de su vida.

Desgraciadamente, a muchos padres de familia podrían dirigirse hoy el reproche que ya San Juan Crisóstomo echaba en cara a algunos cristianos de su época. "¿ velamos más por nuestros asnos y nuestros caballos que por vuestros hijos, se lamentaba. El que posee una mula, se preocupa de encontrar un buen arriero, que no sea tonto, ni ladrón, ni borracho, sino un hombre que conozca bien su oficio. En cambio, cuando se trata de buscar un maestro para el alma del niño, contratamos al primero que se nos presenta. Y, sin embargo, no hay arte superior ni  hay algo comparable con el arte de formar un alma, de plasmar la inteligencia y el espíritu de un joven? El que profesa esta ciencia ha de proceder con más cuidado que un pintor o un escultor al realizar su obra”



ANUNCIOS